Fueron tantas lagrimas de amor que derramo mi corazon que ya no quiero sufrir otra desilucion. No me arrepiento de lo que paso, ya que golpe a golpe aprendi la leccion. Hay que tener cuidado a quien se entrega el corazon, y es que nadie puede imaginarse lo que es cerrar los ojos y escuchar la soledad, mirar la mañana al levantarse un deseo incontrolable de querer llorar y por eso ya no quiero sufrir mas.
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